Cuánto se puede tardar y cómo afecta la edad a la fertilidad

El hecho de no quedarse embarazada inmediatamente no significa que tenga un problema. La mayoría de las parejas sanas concibe en el plazo de un año1 después de comenzar con sus intentos de tener un bebé. Por tanto, generalmente no tiene por qué preocuparse si lleva tiempo intentándolo.

La edad es importante

Sólo un tercio de las parejas concibe el primer mes después de comenzar a intentarlo, por lo que, si tiene menos de 35 años y goza de buena salud, es absolutamente normal que tarde hasta un año. Por lo tanto, si ha intentado quedarse embarazada durante más de un año, le recomendamos que consulte a su médico. Si tiene más de 35 años, quizás sea mejor que lo intente sólo durante 6 meses antes de pedir ayuda. Si tiene más de 40 años, es recomendable que consulte a su médico tan pronto como decida tener un bebé.

El motivo de haber distinguido los consejos anteriores según la edad de la mujer es porque ésta juega un papel fundamental en la probabilidad de quedarse embarazada. La fertilidad natural de una mujer comienza a disminuir al aproximarse a los 30 años, dado que dispone de menos óvulos y es probable que la calidad de los restantes sea inferior a la que tenían cuando era más joven.

Después de los 35 años, la disminución del número de óvulos alcanza un nivel crítico y, después de los 40, las probabilidades de concebir son mucho más reducidas. Este hecho se manifiesta no sólo en la concepción de forma natural, sino también en la reproducción asistida.

Según la Autoridad británica de embriología y fecundación humana (Human Fertilisation and Embryology Authority), alrededor del 95 % de las mujeres de 35 años que mantienen relaciones sexuales sin protección con regularidad se quedan embarazadas tres años después de comenzar a intentarlo, pero, en el caso de las mujeres de 38 años, sólo el 75 % lo consigue.

Influencia de la edad de la mujer en el porcentaje de embarazos estimados al mes

El gráfico anterior muestra la repercusión de la edad en la disminución de las probabilidades de concebir.